desde este momento, no más hermanitos

en la raiz del partido  de los comunistas

90 años del Partido Comunista en Perú

CENTRO DE ESTUDIOS DEMOCRACIA, INDEPENDENCIA Y SOBERANÍACEDIS

Publicado: 2018-10-06


El 7 de octubre de 1928, José Carlos Mariátegui y un núcleo de sus colaboradores más directos, resolvieron fundar –en una modesta casa de Barranco- el Partido de los Comunistas Peruanos. Lo crearon bajo la denominación de Partido Socialista, como una manera de preservar sus posibilidades de acción en los años más duros de la represión dictatorial del régimen de Leguía. Pero lo dotaron de un Programa inequívoco: la lucha por la Revolución, y no por las reformas; por el Socialismo, y no por “sociedades intermedias”; el Marxismo Leninismo como “método” de acción; la Clase Obrera, como fuerza social trasformadora; y el Partido como Vanguardia de ella. Y para qué nadie incubara duda alguna, Mariátegui resolvió adherir su Partido a la III Internacional y concurrió a la Conferencia Latinoamericana de Partidos Comunista que se celebrara en Buenos Aires, en junio de 1929.

¿Fue ese Partido “contestatario”, “heterodoxo”, “lejano del Movimiento Comunista Internacional y “distinto” a los otros, como pretenden algunos “estudiosos académicos del socialismo”? Por cierto que no. Fue, como todos los Partidos Comunistas que hicieron honor a su ideología, a su origen y a su pueblo; un Partido que estudió su realidad y que buscó en ella los caminos necesarios para promover y alentar la lucha de su pueblo. No fue un Partido “dogmático” ni buscó “calcar” modelo alguno- Tampoco fue un partido “estrecho”, “sectario” ni “cerrado”. Como lo dijo el Amautas, buscó siempre que el Socialismo en el Perú, no fuera calco ni copia, sino creación heroica.

Entre 1930 y 1945 el Partido luchó en las condiciones más adversas contra dictaduras brutales. Al fin de la II Guerra Mundial, cuando en el mundo se abrió un breve periodo de afirmación democrática, apuntaló creadoramente la victoria del Frente Democrático Nacional, que luego fuera batido por la coalición de empresarios ligados al Imperialismo y militares reaccionaria uncidos como perros de presa al carro de la oligarquía. En esa línea, la clase dominante se las ingenió para perpetuar su Poder en el país, hasta 1968 cuando asomó el primer y único gobierno verdaderamente progresista y avanzado de la vida nacional, el mismo que contó con el apoyo leal y consecuente de los trabajadores y el pueblo. El Partido Comunista, al frente de sus responsabilidades, tuvo un rol destacado en esa lucha, que hoy reivindica con orgullo.

Los regímenes posteriores a 1975 defraudaron largamente a los peruanos y se arrastraron al servicio del Imperio. El más pérfido de ellos –el fujimorismo- ha dejado en el país una estela de ignominia que aun subyace en la memoria de los peruanos.

A lo largo de todos estos años -y haciendo uso de diversas formas de lucha- el Partido de los Comunistas ha cumplido con honor sus deberes de clase: estudiando la realidad nacional, combatiendo a pie firme las dictaduras; levantando el programa democrático, patriótico y revolucionario que la situación exigía; tomando las armas –en junio de 1950- con el pueblo de Arequipa; forjando la unidad sindical y promoviendo las luchas de los trabajadores; respaldando las transformaciones antiimperialistas fundamentales; defendiendo los derechos humanos y marcando a fuego la represión, enfrentando y denunciando la corrupción en todas sus modalidades. Desde el pueblo, los trabajadores, los sindicatos, la política, el Parlamento Nacional y las calles, el Partido Comunista ha hecho honor al legado de Mariátegui La FEP. El FLN , la CGTP e Izquierda Unida, han sido escenarios de su accionar victorioso.

Hoy, después de su XV Congreso, y bajo la conducción definida de Flor de María Gonzales, el PCP se dispuso a superar una etapa de crisis. Reafirmando sus principios y valores, su adhesión al socialismo y sus concepciones de clase, ratificando su ideología proletaria y levantando muy en alto su voluntad revolucionaria; aspira hoy a cumplir sus tareas. Para ese efecto, procura la unidad de todo el pueblo, la organización de los trabajadores, el forjamiento de una verdadera conciencia política en amplios sectores y promover y alentar las luchas sociales en defensa de la verdadera democracia, la independencia y la soberanía. La tarea, es hoy persistir en este camino y hacer honor a su voluntad de lucha. Sembrar en los peruanos conciencia y sentimiento de clase.

Es deber de todos -dentro y fuera de las filas del Partido- apoyar y alentar estos propósitos para lograr que avance en nuestro país un verdadero proceso de transformaciones revolucionarias compatible con el proceso emancipador latinoamericano. Desde una verdadera vocación internacionalista, con Cuba Socialista, Venezuela Bolivariana, Nicaragua Sandinista, y con los pueblos de nuestro continente, hay que afirmar el camino liberador y hacer realidad los sueños de Mariátegui: construir un Perú Nuevo, dentro de un Mundo Nuevo.

Lima,. 7 de octubre del 2018

Centro de Estudios “Democracia, Independencia y Soberanía”


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