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50 años de la insurgencia de Juan Velasco

CENTRO DE ESTUDIOS DEMOCRACIA, INDEPENDENCIA Y SOBERANÍACEDIS

Publicado: 2018-10-01

El 3 de octubre de 1968, un núcleo militar patriótico, dirigido por el General de Ejército Juan Velasco Alvarado, insurgió para deponer a un régimen en el que se había entronizado la corrupción y el entreguismo ante las exigencias de los grandes consorcios del imperialismo. La suscripción del Acta de Talara, un nuevo contrato con la IPC y la pérdida de la página 11 de dicho acuerdo; fue el detonante que puso fin a una crisis de descomposición y desgobierno y abrió la perspectiva de un cambio radical en la vida nacional.

Entre 1968 y 1975 el Gobierno de la Fuerza Armada proceso importantes transformaciones de todo orden. Nacionalización del petróleo, reforma agraria, recuperación de empresas mineras antes en manos de poderosos consorcios extranjeros, creación de un poderoso sector estatal de la economía, surgimiento de las empresas de Propiedad Social, establecimiento de la Comunidad Industrial y Minera, desarrollo impetuoso de la pesca y la agricultura, expropiación de los medios de comunicación entonces en manos de la oligarquía, establecimiento de relaciones con la URSS, Cuba, y todos los países del mundo, asunción de una política exterior independiente y soberana, avances conquistados en la legislación del trabajo; y muchos otros aspectos de la vida nacional permitieron que se viviera en el Perú un nuevo escenario de corte nacional, liberador y patriótico.

Esta realidad, fue reconocida por el pueblo y firmemente apoyada por la gran mayoría de la población. La Clase Obrera, liderada por la CGTP, jugó un papel decisivo en la lucha por la afirmación de los cambios aplicando una línea independiente y de clase, que supo combinar el apoyo al proceso con la defensa consecuente de los derechos de los trabajadores. Y la verdadera izquierda política, representada entonces por el Partido Comunista Peruano se identificó plenamente con este derrotero. Grupos de izquierda, entonces muy pequeños, jugaron un papel negativo que le hizo el juego a la reacción y al imperialismo, que no dieron tregua al gobierno, al que buscaron derribar desde un inicio.

50 años después de esta experiencia, puede decirse que los aciertos de ese gobierno superaron ampliamente sus limitaciones y errores. Por ser un Gobierno institucional de la Fuerza Armada, debió mantener su unidad. En ella radicó su fortaleza, pero también su fragilidad. Por conservarla, debió avanzar con lentitud y hacer concesiones a grupos adversos. Y también cometió errores autoritarios y represivos, así como generó iniciativas que fueron cuestionadas por los trabajadores, como la creación de la CTRP, el surgimiento del “Movimiento Laboral Revolucionario” y otras estructuras y segmentos burocráticos y anti obreros.

El Proceso de Velasco, unido al gobierno de la Unidad Popular presidido en Chile por Salvador Allende y la efímera administración de Juan José Torres, en Bolivia; despertó la ira del Imperio, que habló del “triángulo rojo” de América Latina, iniciando contra él una ofensiva letal que se tradujo en la caída de gobierno de La Paz, el asesinato de Allende en el marco del golpe fascista de Chile, y el derrocamiento de Velasco a partir de la traición de Morales Bermúdez. Hoy, ese proceso emancipador, iniciado por Cuba Socialista, renace en nuestro continente con Venezuela Bolivariana, Nicaragua Sandinista, Bolivia y otros pueblos que luchan firmemente por su liberación nacional y social.

El CEDIS saluda estas luchas y reivindica la memoria y el recuerdo del General Velasco, subrayando la importancia de cultivar en el seno de la Fuerza Armada la semilla patriótica y liberadora que engendrara los sucesos de Octubre de 1968, unir a nuestro pueblo e impulsar en el Perú las transformaciones revolucionarias que la realidad impone.

Lima, octubre de 2018

Centro de Estudios Democracia, Independencia y Soberanía



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