Cobarde y mentiroso

EL DIALOGO Y LA FUERZA DE LAS MASAS

NICARAGUA. EL ARTE DEL DIÁLOGO

Publicado: 2018-09-07


Por Fabrizio Casari

Las Naciones Unidas no consideran a Nicaragua como un "caso" sobre el cual debatir y deliberar. Negando la actividad de sus diligentes funcionarios que elaboraron un informe sobre la base de la mentiras de la oposición y sus falsos órganos de derechos humanos, el Consejo de Seguridad rechazó la solicitud hecha por los EE. UU. para discutir sobre Nicaragua. Es una derrota solemne para los planes de interferencia de los Estados Unidos y también representa una denegación sustancial de la actividad de algunos funcionarios de la ONU y la OEA que, en lugar de investigar los hechos, elaboran proyectos políticos.

La victoria diplomática en el Consejo de Seguridad de la ONU representa un obstáculo objetivo para los líderes golpistas y para la estrategia estadounidense que quiere ejercer una presión internacional que ponga al presidente Ortega a la defensiva. El gobierno, sin embargo, después de dar una señal de disponibilidad en la bienvenida a las delegaciones de las diferentes instituciones internacionales, recibiendo a cambio un proceso de investigación manchado de hostilidad preconcebida, decidió hacerse indisponible a cualquier tipo de observación especial, hipócrita y parcial, exigiendo màs bien el reconocimiento de las instituciones nicaragüenses y el respeto a su soberanía nacional cuales esenciales en las relaciones internacionales.

En tanto, en Managua, mientras que en palabras los golpistas de derecha y la iglesia exigen la reapertura del diálogo nacional, con notable simultaneidad, la llegada de $ 1.5 millones de la USAID destinados al MRS, coincidió con el resurgimiento de incidentes y actos de vandalismo durante una manifestación de la llamada Alianza Cívica en Managua. Si esta última provocación tenìa que ser la demostración de que la contienda política aún está viva, ha fallado. Solo sirvió para demostrar cómo el vínculo entre las proclamas de la Alianza Cívica y los delincuentes que se desatan en las calles es estructural y no circunstancial.

El país está en camino hacia la total normalidad. El gobierno ha iniciado el único diálogo nacional posible, definido como un "camino de reconciliación": es decir asambleas populares en todas partes donde los representantes religiosos, si así lo desean, pueden participar y contribuir. Al mismo tiempo, se llevarán a cabo las asambleas para la seguridad entre las poblaciones y la policía nacional, mientras que la Procuradoria General de la Republica continuará asignando los titulos de propriedad a las familias que necesitan. Apoyo total a la iniciativa por parte de los evangélicos: sus presidente, Miguel Ángel Casco, elogió el "diálogo entre el pueblo" y dijo que "con los destructores y los golpistas no debemos dialogar". Los golpistas dicen que aman a Nicaragua, pero prefieren ver que se destruye en mil pedazos en vez de ser gobernado por el Frente Sandinista, debido al odio enfermizo que vive en sus corazones ".

En la reciente carta al Presidente Ortega, la derecha llamò a la reanudación del diálogo con la Iglesia en el papel de mediador, la liberación de delincuentes detenidos (transformado para la ocasión en prisioneros políticos) y la anticipación de las elecciones. Exactamente lo que pidieron en abril, aparte del abandono del país por parte del Presidente. Como si, mientras tanto, el golpe no haya sido aplastado, como si la mayoría de la cúpula golpe no hayan huidos entre los EE.UU. y Costa Rica, como si la supuesta Alianza, de la cual no se conocen números, representación y referencias, fuese un socio creíble.

Las demandas muestran que el diálogo es, para la oposición, un asset de propaganda para adquirir un rol político con el fin de mover carteras extranjeras y, comprensiblemente, el gobierno no ha respondido. La propaganda descarada no tiene nada que ver con el diálogo. Por otra parte, para que el dialogo se podría prever en la forma conocida hasta ahora, se requeriría la presencia de al menos tres actores: el gobierno, la oposición y los mediadores que median entre los dos polos. El gobierno está allí, es evidente. ¿Pero los otros sujetos pueden representar sus áreas?

La oposición

Dividida y sin otra identidad que el antisandinismo, no expresa un bloque político unitario y reconocido. No hay partidos que, en virtud de su establecimiento social y electoral, legalmente representados en las instituciones, puedan sentarse a la mesa. Los liberales son dos partes en guerra entre sí. Los conservadores se reducen a porcentajes ridículos. Los partidos que se presentaron a las elecciones en oposición al Frente son acusados por los golpistas de haber estado al juego de los sandinistas. Entonces, ¿con quién hablar?

El MRS es una organización de líderes golpistas ultraderechistas, dirigidos por exponentes de las familias ricas del país (Cuadra, Chamorro, Belli, Cardenal, etc.). Eran sandinistas cuando el Fsln gobernó y dejaron de serlo cuando terminò en la oposición y hoy intentan devolver el país a sus familias oligárquicas. Su programa es solo odio antisandinista y resentimiento personales. Disfrutan del apoyo estadounidense y europeo, son entre los mayores coleccionistas de dinero y relaciones y dueños ocultos de varias ONG, fundadas para obtener apoyo y dinero internacional. Pero representan como máximo el 2% del electorado y, como resultado, es difícil coser un rol político que los liberales mismos no reconocen.

Emprendedores

¿El Cosep? Representa a las empresas que producen el 30% del PIB, que para el 70% es producido por quienes no pertenecen a Cosep: es decir, microempresas, cooperativas y pequeñas empresas y el trabajo informal. La misma incidencia de empresas extranjeras en zonas francas supera con diferencia, para el empleo y las inversiones, el valor del asociado Cosep. Aunque la gestión de estos meses haya sido desastrosa, con una derrota política pesada y pérdida de imagen y muchos millones de dólares gastados que han producido más de 3.000 despidos, el Cosep acaba de confirmar Aguerri como presidente e incluso tiene promovido a vice a Healy. Con esto confirma la línea golpista llevada a la fecha, que pone a los empresarios más allá del margen posible de cualquier diálogo.

En las opciones de la asociación, sin duda han impactado las presiónes de Estados Unidos, que con la Nica Act (que ordena los EE.UU. para bloquear los préstamos de organizaciones internacionales a Nicaragua), aprobada por el Congreso y en espera de votación en el Senado y la pirata ley Magnitsky (sanciones a capricho total de los EE.UU. contra hipotéticos "corruptos", como ya ocurre con los "terroristas" y los "violadores de los derechos humanos", todos por coincidencia adversarios de Washington ndr) han contribuido a un cambio brusco de rumbo para aquellos que, con el gobierno de reconciliación, habían obtenido ventajas y al cual, hasta 10 días antes del intento de golpe, reconocian éxitos extraordinarios, cuidandose de no definirlo una "dictadura".

Pero la dependencia secular de los EE.UU., la inclinación natural hacia el tamaño de colonizado desde el exterior y patron hacia el interior, la molestia conocida por el concepto de patria y soberanía nacional, ha reavivado el papel del COSEP en su versión histórica. Los llamados empresarios nicaragüenses siempre han sido solo terratenientes y burguesia compradora. Ellos no tienen ninguna idea de cómo desarrollar el país que no sea la entrega de su economía en manos del latifundio y de rodillas delante de Washington, ni idea de la modernización.

Después de todo, gobernaron durante 16 años el país y, a pesar de la cancelación de su deuda y de la ayuda masiva económica de los EE.UU. y Europa, llevaron Nicaragua en un abismo: la corrupción al más alto nivel, el saqueo de los recursos públicos, la falta de electricidad, educación y salud pública, infraestructura cercana al colapso, inseguridad generalizada e ingreso per cápita igual al de Haití, el país más pobre de todo el continente americano. Precisamente debido a esto, el pueblo nicaragüense tiene cuidado de no ir detrás de ellos.

La iglesia

En cuanto a la Iglesia, que ahora divide el liderazgo religioso con las comunidades evangélicas, su credibilidad está totalmente comprometida, dado su apoyo a los grupos golpistas. Solo el Nuncio enviado por el Papa Francisco podría sentarse en un diálogo hipotético. De hecho, no es posible involucrar a los somozistas Báez, Álvarez o Mata en representación de la iglesia. Eran instigadores del odio amparados de la inmunidad diplomática, algunos de sus subordinados participaron directamente en operaciones paramilitares y otros incluso en la tortura de sandinistas cautivos. La cobertura política, logística y mediática que las jerarquías eclesiales han ofrecido al intento de golpe de estado imposibilita su papel de mediadores. No son mediadores, son parte integrante y activa de la estrategia golpista.

¿De qué dialogo estamos hablando?

La solicitud de la oposición para abrir la mesa de diálogo nacional nuevamente parece instrumental. El presidente Ortega, desde la victoria electoral de 2006, había establecido un modo de gobierno basado en el diálogo y la cooperación entre las diferentes fuerzas sociales (sindicatos, empresas, gobierno), en vista de la necesidad histórica del cierre con la escorias del conflicto armado y subdesarrollo crónico del país. Y efectivamente sucediò que el modelo de gobierno redujo el conflicto social al mínimo, estableció las bases de la soberanía energética y alimentaria (en la actualidad Nicaragua produce la mayor parte de su consumo de energía y los alimentos que consumen) y comenzó el mayor trabajo de modernización de la historia del país que, por solo mencionar un dato entre muchos, coloca a Nicaragua en el sexto lugar entre los 144 en el informe Brecha de género 2017 del Foro Económico Mundial.

A pesar de la intención del COSEP, de la derecha y de la Iglesia, una mesa de conciliación y la mediación también se propuso por el gobierno en los primeros días de la crisis, con la esperanza de que detener los enfrentamientos podría ser un tema querido por todos. Sin embargo, fue rechazado, tanto por el golpismo en ropa civil como por los que vestían túnicas. Fueron los líderes de M19, en la primera reunión, que dijeron estabar dispuestos a aceptar únicamente la renuncia y huida del gobierno y fue la Iglesia fue suspender unilateralmente el dialogo contra la voluntad del gobierno. Volver a proponerlo ahora que se ha perdido, después de haberlo rechazado cuando se esperaba ganar, no es serio.

El diálogo no es una pasarela de los medios, sino un momento decisivo para una política de concertación; tiene un valor político sistémico en sí mismo y no puede convertirse en un bus de propaganda al que se pueda subir o bajar a voluntad. Precisamente ese modelo de gobierno, que tuvo una palanca decisiva en el diálogo entre los interlocutores sociales, fue la primera víctima del intento de golpe. En la agenda de ahora está la tranquilidad y la paz y la recuperación de la economía dañada por los golpistas, no la legitimación del golpe con una pasarela mediática para pedir mas dinero en Washington y Miami.

El tiempo necesario para sanar las heridas y purificar el aire del odio de los golpistas establecerá las condiciones para la confrontación política dentro del país. Nicaragua retoma el camino interrumpido para su desarrollo, pero comenzar a caminar de nuevo no implica cerrar los ojos y mirar hacia el futuro no conlleva olvidar el pasado.

Reconciliación entonces, pero no impunidad: este es el camino por el cual la idea de nación desafiará y derrotará, como siempre en el pasado, la obsesión de los Estados Unidos por una anexión imposible.


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