¡cuestión de confianza!

pancho del carpio pone las cosas en s sitio

LA INDISCRETA IGNORANCIA DE LA PEQUEÑA BURGUESÍA

Publicado: 2018-03-13


Por FRANCISCO DEL CARPIO

Ángel Páez clama desde La República que solo Dios sabe cuántas veces intentó convertirse en comunista habiendo leído casi todo el arsenal marxista desde Lenin hasta Hoxa, desde Materialismo y empiriocriticismo hasta el Libro Rojo; incluyendo, entre ellos -no sabemos para qué- a Kafka,... y Metamorfosis; sin embargo, al parecer, Páez no entendió ni c’oras(1).

Páez quiere convencer a sus críticos que lo han tildado de “comunista” jurando ante Dios y a los cuatro vientos que él jamás militó en alguna organización política afín, aunque hizo el esfuerzo. En ese afán, Páez se detuvo en Mario Vargas Llosa quien –dice- se hizo comunista luego de leer La noche quedó atrás, de Jan Valtin.

Páez destaca que Vargas dijo: “Después de leer a Jan Valtin pensé que el comunismo era lo único que podía salvar al Perú”. Curiosa decisión, antes ensayada por Pío Moa Rodríguez para ingresar a cualquier grupo que atacara al Partido Comunista de España.

¿Leyendo ‘La noche quedó atrás’ Mario Vargas se convirtió al comunismo? Claro que eso explicaría muchas cosas, entre ellas, por qué el autor de la Ciudad y los Perros y jurado del premio de novela de Casa de las Américas terminó de paje o bufón de los Borbones; pero no parece ser esa la razón.

Si Vargas dijo lo que Páez dice acerca de Jan Valtín y La Noche quedó atrás, está el pobre (y Vargas también) hasta las patas. Jan Valtin se afilió en 1923 al partido comunista alemán, realizó tareas de información para la Internacional Comunista o Komintern, cayendo (más pareciera que se entregó) en manos de la Gestapo quien lo convirtió en su agente.

Sin embargo, Valtín siguió en contacto con el Komintern, trabajando con los servicios de inteligencia soviéticos como una suerte de agente doble. Ante la imposibilidad del Komintern para sacar de Alemania nazi a su mujer y al hijo de ambos (era 1937), Valtín se "decepcionó del comunismo”, quedándose en la Gestapo. Finalmente, en 1938 EEUU lo traslada a su territorio para sacarle toda la información posible, primero contra Alemania y luego contra la URSS.

En este embrollo todo es fantasía, Valtín no es Valtín sino Richard Krebs, un desertor del PC alemán y soplón de la Gestapo, el nombre lo tomó del personaje principal de Los Miserables llamado Jean Valjean. El título del relato, convertido por la propaganda anticomunista yanqui en Bestseller, los editores lo tomaron del poema Invictus de William Ernest Henley. El capítulo final no lo escribió él, sino su hijo.

Que tanto Vargas Llosa como Ángel Páez lo tengan como referente o inspiración, es magistral.

(1) C'oras, arequipeñismo que se usaba para subrrayar que no entendió nada


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