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ENTENDIENDO EL "DEBER PATRIOTICO" DE KUCZYNSKI

Publicado: 2017-08-11

Por FRANCISCO DEL CARPIO / Jornal de Arequipa

A estas alturas ya nadie se tragará el cuento de la nacionalidad "peruana" del presidente de la república. Daniel Salaverry, parlamentario fujimorista (ex aprista), hace poco dijo que cuando le tocan "a su" presidente él se cuadra para defenderlo. Bien, nosotros no, porque juzgamos a Kuczynski como uno de los personajes mas oscuros de la política peruana, habiendo sido hasta la víspera ciudadano norteamericano, ciudadanía a la que, en reiteradas ocasiones, se negó a renunciar.

Kuczynski no solo no es (en todo caso no del todo) peruano, que debiera ser el primer ciudadano del país, porque anda más preocupado en resolver los problemas de los EEUU que los del Perú. El Perú está hoy convulsionado y Kuczynski reclama que la policía bolivariana no "torture" mientras su policía reprime con peores métodos a los maestros en varias partes del país.

Kuczynski reclama estatus de preso político para Leopoldo López, un terrorista criminal y asesino mediato de muchos venezolanos y no repara en que los terroristas que su gobierno mantiene presos pertenecen a agrupaciones políticas, también, y que podrían reclamar el mismo estatus.

Todo indica que Kuczynski se siente satisfecho de haber cumplido con su deber patriótico convocando la reunión de los 17 en Lima para condenar a Venezuela, no siendo el caso Venezuela prioritario para el Perú, pero si para los EEUU porque los yankis sí quieren el petróleo venezolano, nosotros no. Entonces no se explica cómo estando el país con tanto problema encima, el presidente esté más preocupado en resolver los de otro país. O si se explica desde la perspectiva del deber patriótico con su otra nacionalidad.

El grupo de Cancilleres reunido en Lima, claramente está buscando la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. La Declaración de 12 de los 17 es inmoral porque apoya un Golpe de Estado, y está buscando la intervención militar de Estados Unidos, directamente, o bajo el disfraz de la OEA.

Estar hoy a favor del gobierno de Venezuela no es solo una cuestión política, también es moral. Es vergonzoso cómo gente que pretende estar en el campo de la izquierda, o gente que nosotros estábamos seguros que era de izquierda -como algunos congresistas del Frente Amplio y Nuevo Perú-, salvo el honroso caso de Manuel Dammert, emita declaraciones destempladas contra Venezuela bolivariana y especialmente contra el presidente Nicolás Maduro.

Lea: http://rpp.pe/politica/congreso/apaza-plantea-someter-a-nicolas-maduro-a-un-juicio-politico-noticia-1067710

Lea: http://www.jornaldearequipa.com/DAMMERT_VENEZUELA.htm

Uno de los argumentos para estos izquierdistas es el tema de los derechos humanos y la represión, usados como pretexto para condenar al régimen bolivariano y para no solidarizarse con un gobierno asediado por la derecha local y por el gobierno de los EEUU. Una vez más ha recaído sobre los comunistas y los trabajadores la noble tarea de defender la causa venezolana como antes lo hizo con la causa cubana.

Lea: http://larepublica.pe/politica/1072065-la-declaraciOn-de-lima-y-america-latina

Cuba en 1962 fue excluida de la OEA en Punta del Este con el mismo argumento: represión y derechos humanos. Esa explicación la dieron para justificar la invasión a Panamá y Granada, y para apoderarse del petróleo de Irak y Libia. Alguien cree que los EEUU están interesados en los derechos humanos de los venezolanos cuando en su territorio, su aparato policial, continuamente mata a los negros por ser negros y persigue a los "hispanos" por "indocumentados" y a los árabes por "terroristas". Cuando fuera del país mantienen en Omán y Guantánamo prisiones donde se violan diariamente los DDHH, además de centros clandestinos de detención en Polonia y en Rumanía.

Lea: https://www.taringa.net/posts/info/13021437/800-campos-de-concentracion-en-EEUU.html

Se puede no estar de acuerdo con el gobierno de Maduro, pero ninguna crítica justifica una posición de neutralidad o equidistancia como la de Eduardo Adrianzen ni menos contraria como las de Marisa Glave o Justiniano Apaza, porque nadie tiene dudas de que, en el caso de que se lograra la caída del gobierno bolivariano, este sería sustituido por un gobierno de derecha e incluso de extrema derecha y fascista, con durísimas medidas para los derechos humanos de los trabajadores y de la población venezolana y para los intereses nacionales del país.

¿Eso se quiere?


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