reconoce sus orígenes

un embajador digno,  de una patria digna

EL PERU DEBE RECONOCIMIENTO A  EMBAJADOR MOLERO Y A PUEBLO VENEZOLANO

Publicado: 2017-08-06


Por Jorge Aliaga Cacho

La ignorancia y actitud servil de algunos congresistas peruanos debiera ser de preocupación de todos los peruanos. Como sabemos el día 5 de julio pasado se desarrolló en Lima una conmemoración cívica por la independencia de la República Bolivariana de Venezuela, a la misma concurrieron distinguidas personalidades de la sociedad peruana: políticos, militares, trabajadores, intelectuales y artistas, etc. Se recordaba la fecha del 5 de julio de 1811, cuando representantes de las provincias venezolanas se reunían en la Capilla Santa Rosa de Lima, en Caracas, para definir y hacer realidad la separación de Venezuela de la Corona española y dar nacimiento, así, a la nación suramericana que, luego, vendría en nuestro auxilio para luchar hermanados por la independencia del Perú.

Este año, cuando se celebraba en el Perú dicha efemérides del calendario patriótico latinoamericano, sucedió un hecho inverosímil frente al monumento del Libertador Simón Bolívar, en Lima.

Se trata de la aparición en escena, no del "Caballero de la Triste Figura", que conquistó el aprecio de millones de seguidores por su nobleza, sino más bien, fue la aparición de un triste terno que llevaba dentro un 'proyecto de hombrecillo' que quiso mancillar el honor de nuestros libertadores, pues para los peruanos: Bolívar, San Martín y el gran Tupac Amaru son sinónimos de ejemplo patriótico y libertario. Me refiero al patán Jorge del Castillo miembro del parlamento representando a un partido minoritario con ínfula de grande. Este señor desconocedor de básicas normas de cortesía, más aún tratándose de relaciones con el cuerpo diplomático, desplegó una conducta muy reprobable.

La mañana del dicho suceso comenzó con la prohibición, por parte de algunos congresistas peruanos, de la exhibición de una imágen del Presidente Hugo Chávez en el toldo erigido para el evento. Como 'locas' en la playa dichos legisladores gritaban que la imagen de Chávez fuese removida del estrado.

Lo sucedido fue un hecho despreciable, conducta equivalente no a la de representantes de un Congreso de la República, conocedores del protocolo requerido, sino más bien al de una jauría de prisioneros comunes de algún penal de Lima. Recibido dicho desplante, los diplomáticos llaneros prosiguieron con el programa, dando inicio al mismo, con la participación de bandas militares, ofrendas florales, desfile de estandartes y el discurso del Sr. Embajador de Venezuela, Almirante Diego Molero Bellavia, que llamó precisamente a la amistad de nuestros gobiernos y pueblos. Dicho discurso fue bien recibido por la distinguida concurrencia y despertó grandes aplausos de los allí presentes.

Cuál sería la sorpresa, la vergüenza, sentida por peruanos, venezolanos y concurrentes de las hermanas embajadas diplomáticas, que concurrieron a la ceremonia, al enterarse que en ese toldo levantado para rendirle homenaje al Libertador, y pagado por la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela, en ese mismo toldo, ¡Oh vergüenza!, al terminar dicha efeméride se presentaría el patán aprista del Castillo para usurparlo todo: sillas, alfombras, equipos de sonido, etc., Allí realizaría, el dicho 'futuro hombrecillo', una actividad suya pero no sin antes haber pasado por el monumento del Libertador Bolívar y remover las tarjetas que se habían dispuesto en su homenaje, ¡qué insolencia! Esas fueron las imágenes que mostró la televisión peruana a una audiencia que quedó estupefacta y presa por la disociación que imponen los medios de 'comunicación masiva'.

El día de ayer en el Congreso de la República del Perú, volvieron las 'locas' a jalarse los pelos como lo hace el presidente yankee, Trump, para pedir sanciones contra Venezuela y la expulsión de su embajador en nuestro país. De esa forma, con la conducta más inamistosa que no representa el consenso nacional ni internacional, las 'locas' Mulder, Becerril, Alcorta y otros irrespetuosos de las normas y principios que nos dejara nuestro ilustre diplomático Don Raúl Porras Barrenechea, escribieron otra página bochornosa en la política peruana.

Seguro que estas caricaturas de políticos no pensaron en las vidas de nuestros connacionales viviendo en Venezuela, por quienes deberíamos cuidar las relaciones diplomáticas entre los países de la comunidad internacional y no entrometernos, como lo señalaba Porras Barrenechea, en los asuntos internos de cada país. Estos patanes no conocen los principios de no interferencia en asuntos de otros Estados y libre determinación de los pueblos. Por otro lado, con tal inamistosa actitud, los malos legisladores peruanos no reconocen los signos de amistad venezolanos que, por su lado, sí reconoce el pueblo peruano: por ejemplo, el gran número de ciudadanos peruanos que han sido atendidos y operados gratuitamente en Venezuela, por la gracia del gobierno y pueblo venezolanos. Del mismo modo estos malos políticos no recuerdan de la construcción de viviendas hechas en el Perú por los hermanos de la tierra de Bolívar. Tampoco olvidan la mano solidaria venezolana en todos los desastres que hemos vivido a causa del mal manejo del medio ambiente por parte de las potencias imperialistas, lideradas por Trump, que ocasionaron la furia de la naturaleza.

La conducta irresponsable de políticos peruanos, repito, no ve que en Venezuela viven, trabajan y/o estudian más de 300 mil peruanos. Diez veces más peruanos viven en Venezuela que venezolanos en el Perú. Seguro que la permanencia de nuestros compatriotas en tierra venezolana exige una conducta acorde por parte de los políticos peruanos. De otro lado hay que puntualizar que no es cierto que exista un consenso internacional que opina desfavorablemente sobre Venezuela y su gobierno. La verdad es que de 194 naciones, reconocidas por la comunidad internacional, solamente 12 países títeres, entre los cuales se encuentra vergonzosamente el Perú, han llamado a una reunión de cancilleres de la región, cancilleres perritos falderos, que quieren suplantar a la OEA porque está organización a la fecha no les da el total aval como quisieran y para beneplácito de Donald Trump y su política imperialista en la región.

Por todo lo dicho los peruanos debemos denunciar y rechazar la conducta zafia e inamistosa desplegada por ciertos políticos que en lugar de habitar el Congreso de la República, deberían hacerlo en algún penal del país por el crimen de atentar contra los intereses del pueblo peruano y alimentar la discordia entre las naciones hermanas de América Latina.


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