reconoce sus orígenes

HUMILLADOS Y OFENDIDOS...

"El burgés insaciablse y cruel..."

Publicado: 2017-07-16


La incursión de Ollanta Humala en la política del país en el crepúsculo de la dictadura de Fujimori, a muchos les hizo recordar la presencia de los Humala en el PC. Se recordó a Eteldrita, la infatigable medica fundadora de la Unión Popular de Mujeres y también a Isaac, el de la Célula Cahuide de San Marcos, mencionada por Vargas Llosa en El Pez en el Agua.

De Isaac se recordó que a fines de los años 50 (del siglo XX) la Comisión Política del Partido Comunista le había enviado a Cerro de Pasco para asesorar al sindicato minero que se encontraba en conflicto con la empresa en medio de un paro que llevaba varios días de duración. La huelga fracasó y los trabajadores se vieron obligados a regresar al trabajo.

¿Qué pasó? Los obreros acusaron a Isaac Humala de haber negociado con la empresa su retorno al trabajo, obligando a "nombre del partido" a los dirigentes a firmar el levantamiento del paro en condiciones desfavorables, quedando en cero sus reglamos. Humala negó el cargó, la duda quedó, y él se fue del partido con rumbo desconocido.

Cuando Ollanta, hijo de Isaac, llegó a la presidencia de la república se recordó este episodio haciendo una analogía con lo sucedido a un año de su gestión. Elegido con votos izquierdistas la derecha lo rodeó y él, sin pensarlo dos veces, se entropó con ella poniendo en marcha un programa neoliberal al que él y sus nuevos socios, alegremente llamaron: Hoja de Ruta, negando La Gran Transformación de quienes impulsaron su candidatura y le apoyaron cuando más lo requería.

La deslealtad tiene un precio y la está pagando caro. Él y Nadine, su esposa, fueron perdiendo el apoyo popular que tenían, y lo perdieron creyendo que sus nuevos aliados les considerarían entre los suyos, como si fueran de su clase; pero la clase dominante prefirió a García y a la hija de su benefactor: Keiko efe, a quien quieren y adulan como buena parte de chilenos quieren a Pinochet.

Ollanta les entregó hasta el orgullo de militar machote, pero la derecha nunca está contenta. Como dice La Joven Guardia el burgués insaciable es cruel. Le sacó cuanto pudo, explotando las vanidades de Nadine en París al mismo tiempo que lo mantenía en ascuas con las agendas y Madre Mía. Los llamaron con cachita "la pareja presidencial" y les pareció divertido, sin entender jamás que los poderosos, como el crimen, nunca pagan.

La derecha, al amparo de la Hoja de Ruta, terminó de exprimir al Estado el 28 de julio del 2016 y a las pocas semanas volvió a la carga con las agendas, Madre Mía y finalmente Odebrecht. Buscó y finalmente consiguió que un juez de tercera como Carhuancho y un fiscal de quinta como Atoche los enjuiciaran y condenaran en menos de lo que canta un gallo.

Se valieron de todo para humillarlos. De soplones y acusetes; de butters, leyvas y garridoleccas. Y hasta el loco del padre y la gloriosas plumas de Hildebrandt y Lévano coincidieron en hundirlos.

Juez y fiscal, armaron todo un espectáculo para mandar a la cárcel a punta de conjeturas y sin acusación a quien -hace menos de un año- personificara a la nación, solo para ocultar su mediocridad y encubrir a Keiko Fujimori y Alan García, los que, a decir de Sinecio López, "deben acabar en la cárcel por corruptos”.

Luis Lamas Puccio, prestigiado abogado penalista declaró a El Comercio que Carhuancho durante la audiencia estuvo haciendo un juicio de valoración de pruebas partiendo de que Ollanta Humala y Nadine Heredia eran culpables y según el Nuevo Código Procesal Penal, el juez de tutela no está contaminado con el proceso y su función es solo garantizar los derechos de las partes que intervienen en la investigación preparatoria.

El exprocurador César Azabache por su parte ha dicho que mandar a la cárcel al saliente presidente de la república sin acusación alguna va ser un problema permanente para la justicia por todo lo que implica.

Ojala que así sea.

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